lunes, 15 de noviembre de 2010

Cuando abrió el placard nunca pensó que se encontraría en una guerra contra el espejo. No era de ella, no lo hacía siempre, solía ser una persona conforme con su cuerpo. ¿Qué la cambió?
Recodró tan fuertemente el dolor que, a pesar de haberse agarrado de uno de los estantes, no pudo evitar caer de rodillas al piso. Su mano enseguida llegó hasta su boca, sus ojos se llenaron de lágrimas al momento que los cerraba. ¿Qué se cambió?
Si en sus odios dejaran de sonar levemente las palabras que le dijeron. Ojalá el mundo dejara de dar una imagen, pero lo que ella siempre amó se dio vuelta para mirar la televisión. ¿Quién lo cambió?
Entre ese reflejo que se quiere demostrar para que todas sean igual de vacías, o igual de inteligentes, horror le causó empezar a pensar con su propia moral. De tal modo se conocieron, ¿por qué cambió?
Respirando a grandes bocanadas, logró volver en sus pies y desear que el dia termine rápido. Preguntandose constantemente, deseaba que el tiempo se acelere. Por más que la gente le hablara constantemente sabiendo su dolor, no la detendrían de pensar. ¿Por qué ella cambió?
Siempre se quedó con la duda sobre si sus pensamientos eran los errados, si la gente mejor la quería ignorando todo eso que habia empezado a crecer como su nueva fe. Esperanza era lo que necesitaba y aquello se lo daba, lo que no quitaba que ese hombre le daba lo que le quedaba de apollo moral. ¿Cómo cambió?
Si quiero ser más fuerte, quisás deba cambiar todo lo que soy, pensaba. Por lo que le decian, le convenía ser lo que las opiniones decían y evitarse seguir naufragando, solitaria, por este mar donde él la solía acompañar.
Mañana quisás se deje de hacer preguntas y siga la corriente.

1 comentario:

denchu dijo...

Che, me gustaron muchos los dos pero aún más el del sufrimiento, y pienso lo mismo que vos, aunque en este momento tenga un período emo pero eso no viene al caso. El sufrir permanente podría entenderse como una excusa para llamar la atención, y creeme que si ponés de ejemplo a alguas personas, sale a la luz la hipótesis. Te amo!, una vez más te digo: ¡Qué bien que escribís!