sábado, 22 de octubre de 2011

Tuve miedo. Porque a veces me gusta darme ese lujo, de creer en la remota posibilidad de que todo salga mal en el peor momento. Para describir al ser humano uso las palabras "razonamiento excesivo", lo cual nos produce dolores mucho peores que los que sentiríamos si dejáramos que la naturaleza decida la corriente del río.

Por lo tanto, a veces me cuesta entender como uno no se dejara llevar por lo que fuera que se escribió en sus inicios. Si tal fuera la manera, la forma, quizás no habría llegado toda la sangre a mis mejillas aquella vez que decidiste dar esas palabras mirándome fijamente a los ojos. Después de todo, mis manos no habrían temblado como cuando tomé las tuyas, y lo habría hecho con firmeza.

Estoy seguro que el resultado hubiera sido el mismo, con detalles anecdóticos diferentes, pero comiendo perdices al fin y al cabo. Sin embargo, ahora que veo tu sonrisa quebrada y tus ojos opacados, pienso que el desenlace hubiera sido diferente.

Si no hubiera dudado, quizás vos tampoco.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

La verdad es que siempre sintió lejano el hecho de sentarse en una mesa con un tablero de ajedrez, solo, y almorzar algo de los puestitos de la calle. Tal vez porque cuando era más chico ese señor que tanto miedo le daba se sentaba en el mismo lugar en el que él estaba. Quisas porque le recordara a la señora que alimentaba a las palomas los domingos en la esquina del lugar. Digamos que los libros del puesto de enfrente, que nunca parecen venderse, no ayudan a la nostalgia.

Sin embargo, allí se encontraba: a sus 42 años de edad, sentado en el banco de cemento, alimentandose a pan, carne y lechuga. A diferencia de los mayores en su recuerdo, él estaba vestido con un costoso traje que le había comprado su mujer, por lo que no recuerda exactamente de donde era. Sentarse se le era incómodo, ya que le apretaba la costura del medio. Doblar los hombros era practicamente imposible entre la ajustada camisa azul y el saco de dura tela. La corbata le aficciaba lentamente, y el sol en lo alto del cielo no ayudaba a su satisfacción.

Sinceramente, no sabía como había terminado allí. La plaza no quedaba cerca de su trabajo ni de su departamento, pero la distancia era caminable. Cuando salió de su oficina notando que solo tenía un cambio para comprarse el almuerzo, se dirigió como si supiera que allí encontraría lo que deseaba. La verdad, en ningún momento tuvo dudas sobre como seguirían sus pasos, y por eso él es quien tiembla ahora.

Cuando terminó la secundaria, se anotó en la Universidad de Buenos Aires como lo hacía cualquier estudiante en su momento. La carrera de economía le pareció una vía fácil, ni muy humanistica ni muy matemática, y le convenía para la salida laboral. Nunca dudó cuando tuvo que estudiar para esos parciales con los profesores jodidos, conoció un par de personas, creyó enamorarse hasta la eternidad, jugó al fútbol, cantó en protestas, vivió como cualquier joven lo hizo en su época.

Y sin embargo, veinte años después, se encontraba buscando su niñez en el viejo banco con la mesa de ajedrez. Preguntándose, cuestionandose, cuando se dejó llevar por la corriente hasta olvidar lo que era razonar. 

(Tengo que escribir más seguido!)

domingo, 15 de mayo de 2011

No hago deporte, no me gustara el futbol. El mate lo prefiero amargo, igual que el chocolate, y un buen café me hace feliz. No puedo pasar un día sin bañarme, tardo décadas en limpiar los platos. Soy fanatica del anime, los comics, y la cultura oriental. No sueño con Paris, me encantaría ir a África. Suelo ignorar a la gente, cuando alguien me parece estúpido suelo hacerlo notar y cuando alguien me parece inteligente, en vez de alagarlo intento deprimirlo (rara vez funciona, y solo me hace quedar peor). Amo a mis amigos por sobre todas las cosas, cuando alguien llora se me parte el corazón. Tengo una moral extrañamente extraña y no creo en la iglesia. Siento que uno no deberia tener esperanza, que la paciencia le gana a todas las virtudes. Me puedo reir de alguien en la cara, o darle mi mejor sonrisa cuando siento que esa persona me gusta. Me parecen lindos la mayoria de los hombres que conozco, pero no llego nunca a enamorarme. Mis amigas son hermosas, quien diga lo contrario puede recibir una piña mia, la cual no va a producir ningun daño. Quiero estudiar una carrera que no tiene futuro, me frustro si algo no me sale. No suelo terminar las cosas, soy perfeccionista. Prefiero dormir a tener interaccion humana. Creo en diversos mundos paralelos. No se bailar, no se cantar. Puedo estar horas en la ducha, amo estar limpia. Soy rata, amo hacer regalos. Me gusta ver a la gente feliz. Odio las confeciones por chat/mensaje de texto. Estoy a punto de quedarme sorda. No puedo evitar hablar formalmente con la gente que no conozco.
No soy perfecta, pero si no me queres con lo que tengo, no vas a obtener nada de más.

domingo, 1 de mayo de 2011

Desdeñosa y esquiva, no fue la primera ni será la última vez que me relacionan con un bloque de hielo. Aunque no lo crean, todo ser que fue criado en este mundo y llamado humano ha tenido sentimientos a no ser que se le haya diagnosticado la locura y, para ser francos, no me considero tan fuera de mí.
Llegada esa época del año donde las puntas de mis dedos se ponen coloradas y secas, donde no puedo evitar un leve temblar de mi cuerpo y la necesidad de usar abrigos de gran tamaño; crecí escuchando que yo no debería tener frío, que este es mi estado natural.
Después de todo esto se me hizo una costumbre hacer oídos sordos a muchas de las burlas, y el aislarme como modo de protección. Por lo que no fue raro, no notar alguna diferencia la primera vez que chocamos, solo de hombros, aquella vez que me pediste disculpas y yo, sin notar el gesto amable, seguí mi camino.
Si bien puedo ignorar una, dos, tres, cuatro veces el mismo procedimiento, las mismas palabras, el mismo lugar; no va a dejar que lo empiece a notar. Lo más probable es que ese haya sido su fin y, ahora que lo pienso, me agarran escalofríos.
Hubo un solo día, un solo instante, en el cual si no me hubiera acordado, a último instante, en último momento, que me había olvidado algo crucial, demasiado importante para mi próxima entrega, algo que no debía perder, quizás, capas, no me habría dado vuelta, girado, y provocado un segundo golpe, un segundo encuentro, donde ahora su mirada se encontraba con la mía y esas palabras que ya se encontraban en mi cabeza de memoria y que nunca devolví se quedaron en su garganta y, provocando un calor en mis mejillas, ahora sea yo la que cambia el guión.
- Perdón - las palabras salieron secas y casi inaudibles, seguidas de un tragar y un leve movimiento de mi mandíbula, a pesar de que no logré decir más. Alejé su vista de la mía y quise seguir mi camino, cuando me di cuenta de que, ahora y debido a mi olvido, íbamos a la misma dirección.
Sí, esta bien, me espera su cuestionario. Por lo tanto, no fue cuestión de mucha lógica o razonamiento al dar respuestas, "no sé", "depende", "no" y, sin embargo, no hubo palabras para su última pregunta, donde me miró directamente con una inocente sonrisa en el rostro.
- Habrá posibilidad de que, la próxima que nos choquemos, me sigas la conversación?

No es que yo haya podido evitarlo, con mi poca experiencia y me débil compostura. Solamente debía decir un par de palabras monótonas y repetitivas cuando nos cruzáramos, saludarlo al notar su presencia. Era sencillo y, aunque me cueste admitirlo, encantador.
Fue entonces cuando noté que mucho más de lo que sabía que podía llegar a contar salía de mi como si fuera natural. Quién diría que, una persona la cual camina por caminar pero nunca nota lo que se encuentra a su alrededor tendría tanto por decir. Nunca quise, lo admito, declarar tanto, pero las palabras fluían como si siempre hubiera sido natural para mi hacerlo.

Ahora que lo noto, su paciencia y trabajo conmigo fueron insuperables y, si bien no entiendo su interés por mi, lo aprecio demasiado. Con sus brazos en mi cintura, sus ojos cerrados y una sonrisa en la comisura de los labios, es el momento en el que noto que daría todo por él.


(Romantic-mode) Hace mucho que no escribo, asi que perdón por los mil y un errores.

jueves, 21 de abril de 2011

Ojalá fuera tan fácil pero, ¡no! Simplemente tengo que elegir entre una carrera que no tiene futuro, una carrera que no tiene universidad, o una carrera que no quiero seguir.

lunes, 21 de marzo de 2011

Entre el lago y el arbol, hay una pequeña distancia. Podria ser un metro, quisas dos. Un dia, un pajaro azul como el cielo, tanto que era casi imposible notarlo si se encontraba volando en aquellos dias que las nubes no deseaban aparecer, no se lo notaria. El ave se poso entre el lago y el arbol, y miro la distancia que habia entre ellos. Al pasar los minutos, decidio posarse sobre una de las ramas del arbol, la cual no dudo en sacudirse para asegurar estabilidad. Ahora, no creo poder describir la cancion que sono por el lugar, pero el suave silvido del pajarito hizo que el arbol le diera las gracias. Se puede decir que este primer acercamiento dejo al pajarillo feliz, por lo que volveria al pasar la luna. Cuando volvio a posarse sobre la misma rama, se animo a preguntar un poquito mas alla de lo que el arbol hubiera querido, por lo que tuvo que volver a cantar, relajandolo de manera tal que respondiera con tranquilidad.
-Mi novato compañero, quisas no lo veas, pero mis raices nunca dejaran el lago. Alli me crie, de el me alimente, y con el morire. Solamente estoy aprovechando lo que mis ramas pueden observar desde arriba, para un dia poder regresar con otro punto de vista.

(sin tildes, sorry)





miércoles, 16 de marzo de 2011

Hola, si. No te soporto. Tenes todo lo que no me parece atractivo de un hombre. No quiero que me hables mas. ¿Soy demasiado directa? Alejate.

(Por favor, que lo lea y se de cuenta)

lunes, 14 de marzo de 2011

Cuando escuche hablar a las paredes, no pude negar mi sorpresa, pero puedo decir que deberia habermelo esperado. Porque las cosas nunca funcionan como uno las planea y menos si se esta confiado, pero ¿quien diria que todo se terminaria tan rapido, sin siquiera detenerse a pensar en el tiempo pasado?
Aunque no puedo decir que no fue aquella la razon por la que segui tus pasos, tuve que aprender a enterrar los libros del pasado. Recuerdo cuando olvidaste san valentin, al dia siguiente estabas enfurecido por las tostadas quemadas. Puedo pensar que tu facilidad para seguir adelante es atractiva, y es evidente que soy del polo opuesto.
Mi preocupacion fue clara entonces, cuando hiciste esa llamada que no esperaba. Estupidamente te dije que no te preocuparas, que no habia pasado nada, pero cuando decidiste frenar y mirar hacia atras, ya era demasiado tarde. El camion no parecia frenar, y no lo hizo.
El momento que miraste al pasado, me dejaste.

(Podria haberlo hecho mas largo, pero tengo sueño. Disculpen la falta de tildes, me da paja configurar el teclado nuevo por lo que no se como hacerlas :s Hace miiiil que no escribia asi!)

domingo, 13 de marzo de 2011

Me gustaba como estaban las cosas antes, cuando ustedes no se preocupaban y yo no pensaba demasiado-

martes, 22 de febrero de 2011

Les juro que iba a irme a dormir.
Pero justo salió el sol y me pareció que era descortes no saludarlo.

domingo, 6 de febrero de 2011

Porque, si bien asustar niños pequeños y hacer pociones con ratas son los hobbies de la bruja, tambien lo son las flores.

(disculpen por el dibujo rápido, extrañaba a mi tableta)

jueves, 30 de diciembre de 2010

En un año uno puede probar cosas nuevas,
puede dejar cosas viejas,
puede cambiar de rumbo.
Puede sufrir de diferentes maneras,
puede amar de diferentes maneras y

puede amar a diferentes personas.
Puede conocer espacios nuevos
puede crear otros.
Puede intentar con lo imposible,
puede dejar lo fácil.
Puede creer,
puede dudar,
puede preferir
puede investigar.
Puede encontrar una verdad,
puede ocultarla.
Puede desarmar mentiras,
puede abrir cofres,
puede tapar realidades,
puede cantar.
Puede descansar,
puede evitar el trabajo y
puede evitar los problemas.
Puede divertirse,
puede crear sufrimiento para reir.
En un año, uno puede hacer tantas cosas que una lista no es suficiente para nombrarlas. Pero a diferencia de hacerlo, el poder esta a la par de cada uno. Sumamos un año, no es más que una elección.

sábado, 25 de diciembre de 2010

Teniendo en cuenta todas esas palabras y frases que escucho a diario, algunas que me gustaría cambiar, otras que intento cambiar u otras que simplemente olvido; no me pareció extraño escuchar entre las sugerencias solo un camino. La profesión, por más común que parezca la elección, no es lo único. No me extrañaría que lo comenten luego con risas, pero, ¿puedo ir en contra de lo que veo que me vienen enseñando? Porque cuando veo el futuro, no es lo que siempre me mostraron. No quiero ser diferente, ¿por qué me miras con esos ojos?
¿Por qué me dicen inocente?
Aunque todavía haya muchas cosas que no entiendo, quisas nunca lo haga, sé responder a lo que me preguntan. De grande quiero ser artista.

(me acordé de cuando era chiquita y la gente me preguntaba que quería ser de grande -refiriendose a profesión- y yo respondía "millonaria")

jueves, 2 de diciembre de 2010

Hola, vine a preguntar nuevamente, pero por primera vez, su nombre. Entre tantas personas, no me llama la atención que usted haya llamado mi atención. Nunca andas fuera de tiempo, colgandote entre las nubes; podría decir que eres como la luna, te pierdes entre las estrellas y la noche.
Hola, me vengo a presentar. Cada mañana me levanto y pienso en que tus pasos suaves me recuerdan a los cisnes, aunque en silencio o con melodias de Vivaldi. Aunque los violines sigan entonando todo el día, nunca me cansaré de ver los pasos de baile.
Hola, ayer me encontré con una señorita de vestido largo. Me hizo recordar que el corazón no se parte, se abre a algo nuevo. Podríamos decir que nos sacamos una capa, negra y verde musgo, dejando el arcoiris debajo. Eso sería nuevo, no?
Hola, hoy quiero saludarte como todas las mañanas que me quedan por despertar.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Cuando su madre me dejó entrar por la puerta delantera, la cual se encontraba hermosamente decorada por simpático papá noel, le sonreí y le pregunté como se encontraba en el día. Respondiendome rápidamente, me señaló el cuarto pasando un pasillo al fondo. Toqué la puerta pero no recibí respuesta, por lo que entré lentamente. Lo pude ver de espaldas, lo que me dio la impresión de que el cuarto no seguía las reglas básicas del feng-shui, pero podía notar que se encontraba sumergido en un cuaderno, con una lapicera en una mano y la otra revolviendo el suave cabello.
-Um, Johnny, hola. Tu madre...
No logré terminar la frase al ver que se dio vuelta y me miró con sus ojos marcados por dos lineas violetas por debajo. Si bien solo la luz del velador iluminaba el cuarto, se podía notar la expresión cansada de los labios, cuando intentó hablar y palabras secas salieron.
-Ah, hola. Me tregiste lo que te pedí?
Asentí con la cabeza y empecé a revolver por las cosas de mi mochila. De allí saqué un viejo videojuego que mi hermano había guardado por simple cariño, pero nunca había vuelto a jugar.
Me impresionó ver sus ojos iluminarse y despertarse. Se acercó a mi y me dio un beso en la mejilla, con un simple agradecimiento tomó de mis manos el juego y abrió las puertas de vidrio de un estante, uno cercano al televisor. Desenchufando y realizando su acción contraria, prendió el televisor y lo puso en modo vídeo. Enganchó, puso (no sabría el término correcto) el juego que le traje en una consola vieja, de la cual tuvo que apretar varias veces un botón para que reaccionara, y dejó su vista fija en el televisor, con ambas manos en el control. Me acerqué con cuidado, como si haciendo algún ruido lo sacaría de ese trance, y me senté a su lado.
No hice ninguna pregunta, tampoco comenté detalles, mientras pasaba los niveles. Me costó pensar que, después de todo, podría perturbar mi presencia su magnifico juego. Después de matar a lo que decía ser el jefe, me miró de reojo y habló
-Esto me va a servir un montón, gracias che.
Simplemente le sonreí y lo dejé continuar, al ver que había pausado el juego especialmente para hablarme. Me paré mientras el seguía destruyendo mounstritos, como si se supiera el juego de memoria, y me acerqué a sus anotaciones. Junto con varios diseños, los cuales pude notar que lo eran porque estaban nombrados pero debo decir que sus trazos eran inentendibles, pude ver laberintos dibujados y un poco de programas escritos, lo cual no entendí ni la mitad.
Y si bien me dio intriga, tuve que callar y esperar a que terminara de jugar para enterarme que se le ocurrió una historia, que deseaba empezar a diseñar para jugar en una plataforma en la cual se pudiera meter y lo que yo le traje le podría dar nuevas ideas.
Tuve que callar, sabiendo que cualquier comentario mio era en vano. Porque, para él, su creación era lo único que escucharía en el momento.
Si tuviera que contar, creo que podría hacerlo con los dedos de las manos. Son pocas las personas que deciden soñar. Encerrados en un cuarto con, posiblemente, poca o nula luz natural, dejándose caer en una silla, en la cual se nota que se pasan horas, debido al cansancio pero sin querer dejar ir.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Cuando abrió el placard nunca pensó que se encontraría en una guerra contra el espejo. No era de ella, no lo hacía siempre, solía ser una persona conforme con su cuerpo. ¿Qué la cambió?
Recodró tan fuertemente el dolor que, a pesar de haberse agarrado de uno de los estantes, no pudo evitar caer de rodillas al piso. Su mano enseguida llegó hasta su boca, sus ojos se llenaron de lágrimas al momento que los cerraba. ¿Qué se cambió?
Si en sus odios dejaran de sonar levemente las palabras que le dijeron. Ojalá el mundo dejara de dar una imagen, pero lo que ella siempre amó se dio vuelta para mirar la televisión. ¿Quién lo cambió?
Entre ese reflejo que se quiere demostrar para que todas sean igual de vacías, o igual de inteligentes, horror le causó empezar a pensar con su propia moral. De tal modo se conocieron, ¿por qué cambió?
Respirando a grandes bocanadas, logró volver en sus pies y desear que el dia termine rápido. Preguntandose constantemente, deseaba que el tiempo se acelere. Por más que la gente le hablara constantemente sabiendo su dolor, no la detendrían de pensar. ¿Por qué ella cambió?
Siempre se quedó con la duda sobre si sus pensamientos eran los errados, si la gente mejor la quería ignorando todo eso que habia empezado a crecer como su nueva fe. Esperanza era lo que necesitaba y aquello se lo daba, lo que no quitaba que ese hombre le daba lo que le quedaba de apollo moral. ¿Cómo cambió?
Si quiero ser más fuerte, quisás deba cambiar todo lo que soy, pensaba. Por lo que le decian, le convenía ser lo que las opiniones decían y evitarse seguir naufragando, solitaria, por este mar donde él la solía acompañar.
Mañana quisás se deje de hacer preguntas y siga la corriente.
Una manera de ver el sufrimiento ajeno es verlo como intento de llamar la atención. Por más que lo haya pensado, llegado el momento, pude sacar otras conclusiones. No creyendo que sean certeras; puedo decir que la necesidad del sufrimiento no viene para hacer la vida más interesante o para que los demás se fijen en uno, si no para desquitar el horror que surge en la persona. Un ejemplo serían las lágrimas, ¿por qué se llora al sentir dolor? Además de ser un sistema de defensa del organismo, es una manera de quitarnos de aquello que sentimos dentro. Muchas veces el autoflagenarse ha sido visto como un simple llamado de atención que se encuentra de moda, sin embargo, para mi son lágrima. Lágrimas de aquellos que ya se encuentran tan acostumbrados a llorar que el temor que sienten lo quitan por otro lado.
Entonces, sabiendo que el sufrimiento es necesario (hablemos en serio, no es evitable aunque hablemos del sufrimiento por ver una mosca muerta) y que las lágrimas no se pueden evitar cuando salen, entonces, ¿cómo tratar a alguien que se hiere a si mismo para quitarse el dolor y el temor?
Dandole una razón por la cual no hacerlo, que ya depende de la víctima.
(Lo que quiero decir no creo que se entienda, pero bue. Si bien hablo de la gente en general, tambien estan los que se cortan por moda y los que lloran por cualquier boludes. Obvio, siempre los hay, pero hablo de temas serios acá. Creo que inventé una palabra por ahi jajaja)

viernes, 12 de noviembre de 2010

Pasadas muchas décadas (o mejor dicho, siglos) se podía observar a las más bellas o aquellas sobre las cuales los años les pasaron, danzar eróticamente bajo la gran cascada. Baño, lo llamaban, pero no me sería extraño imaginar que un par de ojos observadores siempre se encontrarían escondidos tras un árbol esperando el espectáculo. Generalmente iban de a dos, pero se daban las espaldas. Las más pequeñas reian y corrian mientras lo que solían llamar patrona o madre se fijaba en que se limpiaran.
Una noche de un miércoles, aunque el fantasma del día siguiente susurrara en sus oidos y se sintiera un pesado domingo, una joven de piel morena y gruesos labios se dejaba caer en el agua. Su largo cabello se empezaba a pegar a su cuerpo como una fina manta, hasta que ella lo recogiera y dejara observar las suaves curvas de su cuello.
Dejó apoyar su espalda sobre la firme piedra de la montaña, la cual era mucho más suave de lo que había imaginado, y se dejó caer lentamente. Las gotas de la cascada no caian fuertemente, si no que dejaban un masaje sobre su espalda y hombros. El perfume de la noche la embriagaba y, en ese momento donde la tuvo que girar la perilla con agua caliente porque se le bajaba la preción, logró entender que su realidad se encontraba lejano a lo que sus sentidos podían percibir.

(locura y realidad)

domingo, 7 de noviembre de 2010

La canción del cuervo (II)
[ . mirandote veo mi reflejo. Sos mi espejo, aunque solo quisiera ser tuyo . ]

Cantidad de veces he dicho que la paciencia, hoy día, es poco admirada pero demasiado necesitada. Si no fuera por las largas horas de espera o la inmensa necesidad de tenerla ya frente a mis ojos, quisás no hubiera dicho nada. Por lo que me caracteriza, se puede decir que tengo la capacidad de soportar más que otros. Me adulo a mi mismo, como si pudiera superar todos esos dolores que me rodean, y no es así. Sin embargo, si puedo nombrar mi paciencia.
Hace cuatro añ0s y unas tres semanas, un par de días más, todo lo que me tocara significaba un sufrimiento y algo nuevo que decir. Caminar por las calles y mirar los cielos mientras filosofaba y nombraba estupideses ignorantes eran mis pasatiempos. Tanto tiempo pensando, logré crear mi propio mundo encerrando todo lo que no sabía y creía saber en una buruja que alejaba al mundo. Increible lo feliz que era.
Cuando entré a la nueva secundaria, pasando de ir de una costosa privada a lo que mis padres decidieron mejor para mi, una pública nombrada comunmente, recibí un par de piñas -literalmente- por mi arrogante pensamiento. A pesar de todo, logré instruirme más de lo que jamás hubiera imaginado, dejando que esta burbuja fuera desapareciendo lentamente. Me enamoré, hice amigos, investigué, amé mi nueva secundaria aunque dejara de lado mi felicidad por la dura realidad.
Es por esto que, cuando entré a trabajar como un simple asistente a mi viejo colegio, tuve que tragarme mis ganas de reir. No fue fácil, sobretodo al ver a los mismos profesores de hace diez años dando las mismas clases. Mordiendome la lengua, intenté sonar formal y con autoridad, haya funcionado o no, la sonrisa encantadora de las jóvenes alumnas solucionaba gran parte de mis cuestiones.
Me senté en un asiento vacío al lado de una de las pequeñas. Su cabello largo evitaba que la mirara a los ojos, hasta que levantó la vista y unas oscuras órbitas miraron al frente. Su postura firme y el brillo de la clara piel me mantuvieron impactado, parecía que estubiera observando a una muñeca de porcelana de la época gótica. Cuando vio mi mirada fija en ella, su rostro tomó un suave color rosado, al cual sonreí. Volviendo a sus notas, no dejé de observarla durante esa clase.
No me pareció extraño que las alumnas me preguntaran si tenía novia, donde vivía, que estudiaba. En los tres casos, mentí. Me divertía viendo sus rotros sonreir e ilusionarse, desilucionarse y volver a encenderse para crear una nueva prgunta. Habiendo estado en su edad, me divertí recordando cuando yo solía estar del otro lado. Acercandome y susurrando les pregunté el nombre de la joven al lado mio, provocando que se miraran entre si y fruncieran el ceño.
- ¿Para qué queres saber su nombre? - contestó una de cabello demasiado largo y mirada severa, junto con unos labios exageradamente rojos-. ¡Já! No podría creer que te gusta.
Si bien intentaba hacer una broma, su tono no era irónico y con guiñarme el ojo solo parecía que su frustración aumentaba. Largué una carcajada, le recordé que había dicho que tenía novia, lo cual era falso pero divertido, y le comenté que el tono lúgubre de la señorita me impactaba como personal de la institución que debía saber del estado de los alumnos (sí, esas palabras les hicieron recordar que se encotraban hablando con un mayor, razón por la cual se empezaron a aburrir del tema).
- Su nombre es Lucy, tan yanquie como suena, y es lúgubre por decición propia. No me extrañaría que de noche hiciera esos rituales satánicos -movió las manos como lo estubo haciendo durante toda la discución- y por eso tiene esas o-je-ras -remarcando la última palabra, acercó sus dedos índices hasta sus ojos y señaló debajó de estos.
Suficiente información me habían dado, eliminando las suposiciones, ahora podría hablar con la muñeca.

Les puedo jurar que de todas las coses que he escrito, esta es la más difícil. Temas cotidianos, te odio u.u